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código deontológico
La ética es la parte de la filosofía que trata de la moral y de las obligaciones del hombre y abarca todos los aspectos de la conducta humana; estudia la naturaleza del bien supremo, el origen y validez del sentido del deber, y el carácter y autoridad de las obligaciones morales. La ética está presente en el ejercicio cotidiano de la medicina y su importancia no se puede ni se debe soslayar, en tanto que es la referencia fundamental de carácter humanista que guía el comportamiento médico.

La deontología (del griego déon = deber y lógos = estudio) sistematiza las prohibiciones y las ordenanzas y formula los códigos que pretenden normar el comportamiento. La ética ofrece el estudio sistemático del fundamento de las normas establecidas en tales códigos. La palabra código viene del latín codex = libro, código. Es un cuerpo de leyes dispuestas según un plan metódico. Los códigos tienen características:

  • Imperativo – atributivas, es decir imponen obligaciones y otorgan derechos.
  • Coercitivas –cuentan con mecanismos de sanción aplicables en caso de incumplimiento.

El Código Deontológico (libro que trata de los deberes) de una asociación o de una institución debe de convenir no solo con los estatutos de la misma, sino también con el Código Civil.

Hace algunos lustros, nuestro presidente fundador el Dr. Ramón de la Fuente Muñiz, advertía sobre la necesidad de crear guías más inclusivas y específicas, que ayudaran al médico a tomar decisiones profesionales, acordes con las exigencias  derivadas de las profundas transformaciones que experimentaba la medicina, y ante las cuales los códigos tradicionales, basados en los principios hipocráticos, resultaban insuficientes.

En el presente, muchas organizaciones médicas tienen códigos que promueven los valores profesionales y especifican los actos considerados inaceptables. Dichos códigos son propuestos por miembros de la profesión, quienes buscan un consenso que defina un perfil de conducta ética.

La psiquiatría como especialidad de la medicina se ha desarrollado con rapidez vertiginosa durante las últimas décadas. Es evidente que los avances en su conjunto, permiten al psiquiatra combatir con mayor efectividad las enfermedades mentales. También es cierto que las responsabilidades y obligaciones morales han aumentado en forma proporcional  y demandan ser sistematizadas.

La Asociación Psiquiátrica Mexicana (APM) ha desarrollado un proyecto de definición de principios o deberes morales, que orienten a sus miembros a asumir el comportamiento ético que la profesión requiere.

En 1996 se formó un Comité para que formulara un Código Deontológico.Dicho Comité estuvo conformado pordistinguidos miembros de la APM:

Dr. Guillermo Calderón Narváez, Dr. Gastón Castellanos, Dr. Javier del Valle Gómez, Dr. Agustín Guerrero, Dr. Ramón Parres Sáens, Dr. Armando Vázquez López-Guerra, Dr. Rafael Velasco Fernández, Dr. Manuel Isaías López Gómez Coordinador del Comité y Compilador.

El Código Deontológico se publicó en 1997 siendo Presidente de la APM el Dr. Enrique González Ruelas y se publicó dentro del Programa de Actualización Médica Continua (PAC) en 1999 siendo Presidente de la APM el Dr. Luis Guillermo Ruiz Flores.

El Comité Ejecutivo del bienio 2004-2005 convocó a un grupo de distinguidos psiquiatras miembros de la Asociación Psiquiátrica Mexicana para que llevaran a cabo una revisión del Código Deontológico. Se efectuaron dos reuniones de trabajo en el marco de las actividades académicas del Congreso de la Región Noreste en Zacatecas el 12 de marzo de 2005 y del Congreso de la Región Sur el 17 de junio de 2005.

El Comité Ejecutivo agradece a todos los participantes por su disposición y empeño para hacer viable la Actualización del Código Deontológico que presentamos a Ustedes.

LINEAMIENTOS DEL CÓDIGO DEONTOLÓGICO DE LA ASOCIACIÓN PSIQUÁTRICA MEXICANA

  1. El Código Deontológico establece lineamientos de conducta ética en el ejercicio profesional psiquiátrico para TODOS los socios miembros de la Asociación Psiquiátrica Mexicana.
  2. Está basado en los aspectos humanistas y principios éticos de la práctica médica.
  3. Debe aplicarse a los diferentes escenarios de la práctica psiquiátrica ya sea institucional o privada.
  4. Incluye aspectos que hacen referencia al uso de nuevas tecnologías en el ejercicio de la medicina, a la investigación, y a la relación del médico con la industria farmacéutica.
  5. Debe revisarse periódicamente por el Comité de Ética.
  6. El Comité de Ética tiene la responsabilidad de revisarlo y difundirlo entre todos los socios activos, en adiestramiento, y afiliados a la Asociación.
  7. Todos los socios deben comprometerse a guiarse por este Código Deontológico.
  8. Incluye los Derechos de los Pacientes y los Derechos de los Médicos.
  9. TODOS los socios activos, en adiestramiento, y afiliados, de nuevo ingreso a la Asociación recibirán un ejemplar del Código Deontológico, y deben firmar que se comprometen a respetarlo.
  10. La trasgresión de este Código será evaluada por el Comité de Ética, que tiene facultades para establecer sanciones.

CAPÍTULO I. RESPONSABILIDADES GENERALES DEL PSIQUIATRA.

Respetará la vida, la dignidad humana y los derechos médicos del paciente, y aplicará sus conocimientos y criterio profesional exclusivamente para mejorar su salud y la de su familia.

Se abstendrá de participar en actitudes o políticas de orientación discriminatoria con sus pacientes, en función de su origen étnico, género, edad, credo, nivel socioeconómico u orientación sexual.

Se conducirá como ciudadano responsable ante la sociedad, respetuoso de sus leyes y reglamentos, y se ha de distinguir por conducirse siempre en forma apropiada tanto en su ejercicio profesional como en su vida privada.

Mantendrá la actitud de actualizar constantemente sus conocimientos a fin de ofrecer siempre un servicio profesional de alta calidad a sus pacientes. La negligencia, el dolo y la incompetencia  no son admisibles en la práctica psiquiátrica.

Será honesto respecto a la remuneración por sus servicios respetando los honorarios pactados previamente. Es inadmisible pretender ganancias deshonestas o exageradas independientemente de la capacidad económica de los pacientes o de las instituciones en donde labore.

Solo realizará tratamientos novedosos que hayan mostrado su utilidad terapéutica con anticipación, aplicándolos siempre en la búsqueda de la mejoría de la salud del paciente. Nunca utilizará estrategias o técnicas que se originen en el engaño o en la explotación de los enfermos.

El psiquiatra nunca expresará opiniones profesionales no solicitadas, ni en público ni en privado, ya sea que se trate de sus pacientes, de los pacientes de sus colegas, de figuras socialmente conocidas o del público en general.

Los psiquiatras miembros de la Asociación Psiquiátrica Mexicana tienen el deber moral de colaborar con ésta en sus políticas de apoyo a organismos públicos o privados, que tienen interés legítimo en el estudio de aspectos médicos, psicológicos, sociales y legales de la salud y la enfermedad mentales.


CAPÍTULO II. RELACIÓN MÉDICO PACIENTE

Independientemente de las obligaciones éticas, jurídicas y laborales contraídas con la institución donde trabaja, el psiquiatra considerará prioridades el respeto a los derechos de los pacientes y su compromiso de actuar de acuerdo a lo que más convenga médicamente.

Desde que conoce al paciente, el psiquiatra asume que debe conducir el desarrollo de la relación hacia el establecimiento de la alianza terapéutica, estructura fundamental en el tratamiento y fuente de confianza mutua.

El psiquiatra deberá ser consciente de la naturaleza de la relación que se desarrolla con el paciente, que se caracteriza por ser esencialmente privada, altamente personal y, a veces, intensamente emocional. Así mismo, deberá percatarse del impacto que su conducta tiene sobre dicha relación.

El psiquiatra se abstendrá de utilizar la posición de poder que le otorga la relación terapéutica, para influir en el paciente en cualquier forma que no sea relevante a las metas terapéuticas o a la conveniencia del paciente.

Toda actividad sexual del psiquiatra con sus pacientes o sus familiares, es considerada abuso de autoridad profesional, por lo que el primero ejercerá control terapéutico de las necesidades y fantasías sexuales que puedan activarse en el paciente.

Cuando por cualquier razón se establece un conflicto insuperable entre el psiquiatra y el paciente en detrimento de la relación terapéutica, se encuentra indicada la interrupción de dicha relación.

Pueden ser varias las causas justificadas por las que el psiquiatra decide terminar la relación con su paciente, pero en todo caso es necesario que plantee a éste la situación que observa y le provea con la información suficiente y los recursos profesionales adecuados para que continúe con su tratamiento.

Si el problema en la relación terapéutica resultó, al menos en parte, por prejuicios u otros conflictos personales del psiquiatra, éste ha de llevar el caso a supervisión y considerará la conveniencia de recibir apoyo terapéutico.


CAPÍTULO III. CONFIDENCIALIDAD

El psiquiatra es responsable de que la información provista por el paciente y la derivada de instrumentos diagnósticos, se mantenga en estricta confidencialidad, por lo que se asegurará de que ninguna persona sin autorización pueda acceder a ella.

El psiquiatra nunca utilizará información proveniente de un paciente para satisfacer intereses o necesidades personales, especialmente cuando el uso de la información implique perjuicio para el paciente o para un tercero.

En las actividades académicas de cualquier tipo, principalmente hospitalarias, en las que se utilice información de un paciente, será responsabilidad del médico tratante que el personal del hospital que se involucre con la información, participe de la obligación de secreto profesional.

La información sobre el paciente contenida en expedientes clínicos, se manejará con extremo sigilo. Se debe tener presente el riesgo de infidencia inherente a la utilización de expedientes electrónicos, copiadoras y bancos de datos.

Cuando, por razones de tratamiento el psiquiatra consulta a otro especialista médico o a un profesional no médico y se confía a éste información confidencial de un paciente, es responsabilidad del psiquiatra hacer saber o recordar a dicho profesionista, que tiene una obligación de sigilo con relación a la información que se le ha confiado.

El psiquiatra no proporcionará información confidencial del paciente a terceras personas que la soliciten, a menos que tenga la autorización del paciente o cuando es compelido por una autoridad judicial o sanitaria. Estos mismos principios aplican para información confiada a instituciones médicas y departamentos médicos de empresas, universidades y escuelas.

Cuando, a juicio del psiquiatra, el paciente, un tercero, la sociedad o él mismo se encuentren en un riesgo grave que puede ser remediado por la revelación de información confidencial, será éticamente aceptable que el psiquiatra proceda a tal revelación. El secreto profesional no obliga cuando el contenido del secreto implica una actuación ilícita.

El psiquiatra ejercerá extremo y juicioso cuidado cuando en la exploración o tratamiento de un menor decide incluir en forma apropiada a un padre o tutor. En todo caso, el psiquiatra garantiza al menor que guardará la confidencialidad adecuada.

Cuando el psiquiatra ha de explorar a una persona con un propósito que no es estrictamente terapéutico (por ejemplo, determinación de capacidad, habilidad laboral, etc.), antes de iniciar el procedimiento deberá hacerle saber la naturaleza y propósito de la exploración, y las condiciones de confidencialidad inherentes.


CAPÍTULO IV. CONSENTIMIENTO INFORMADO.

Al término de la evaluación inicial, el psiquiatra tiene la obligación de informar ampliamente al paciente sobre su diagnóstico, alternativas terapéuticas existentes y el tratamiento propuesto.

La información que el psiquiatra ofrece al paciente sobre el tratamiento propuesto deberá incluir la duración, la frecuencia de consultas o sesiones psicoterapéuticas y los honorarios profesionales.

Una vez que el paciente esté informado y consienta iniciar el tratamiento propuesto por el psiquiatra, se realizará el contrato terapéutico que podrá ser tácito, verbal o por escrito y que representa el acuerdo entre ambos de realizar el tratamiento y respetar las condiciones planteadas.

Cuando el tratamiento psiquiátrico es para un menor de edad o para un paciente con algún tipo de discapacidad intelectual, emocional o cognitiva que le impida decidir, el psiquiatra informará sobre la naturaleza, riesgo y expectativas del tratamiento a los padres, otros familiares o al tutor, en su caso.

Cuando además del tipo de tratamiento que maneja el psiquiatra en forma calificada, existan otros tratamientos validados y también indicados para la enfermedad del paciente pero que no domina el psiquiatra, éste le informará al paciente o a su representante, la existencia de dichas alternativas terapéuticas.

Cuando en la práctica institucional no esté disponible un procedimiento diagnóstico o terapéutico indicado para la condición que sufre un paciente, el psiquiatra ha de informar cabalmente al paciente para que éste pueda obrar de acuerdo con sus propios recursos.


CAPÍTULO V. INVESTIGACIÓN

El psiquiatra que realiza investigación con humanos obedecerá los lineamientos que para la protección de los pacientes establece el Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Investigación para la Salud.

El protocolo de investigación que realice el psiquiatra deberá ser aprobado por el Comité de Investigación Científica de la Institución en la que labore.

Dicho Comité de Investigación Científica calificará el protocolo de investigación como:

  • De riesgo mínimo cuando no se realiza intervención o modificación relacionada con variables fisiológicas, psicológicas o sociales, por ejemplo cuando solo se realizan entrevistas, se aplican cuestionarios o se revisan expedientes.
  • De riesgo mayor que el mínimo cuando las probabilidades de afectar al sujeto son significativas, cuando se realizan estudios radiológicos, ensayos clínicos controlados para determinar la eficacia y seguridad de un medicamento, procedimientos quirúrgicos, etc.

Los protocolos de riesgo mayor al mínimo deben incluir Formato de Consentimiento Informado que debe incluir justificación y objetivos de la investigación, procedimientos que vayan a utilizarse y su propósito, los efectos secundarios y/o los riesgos esperados, los beneficios que puedan obtenerse, los procedimientos alternativos que pudieran ser ventajosos para el paciente, la garantía de recibir respuesta a cualquier pregunta y aclaración a cualquier duda, la libertad de retirar su consentimiento en cualquier momento y dejar de participar en el estudio sin que por ello se creen prejuicios para continuar su cuidado y tratamiento, la seguridad de que no se identificará al paciente y que se mantendrá la confidencialidad,

El Consentimiento Informado deberá ser firmado por el paciente, si es el caso por su representante legal, y por el psiquiatra que propone el protocolo.


CAPÍTULO VI. RELACIÓN PROFESIONAL

La actitud del psiquiatra con sus colegas y con profesionales afines, se ha de distinguir por ser cordial, respetuosa y de genuina colaboración, principalmente cuando su comunicación obedece al interés de un paciente.

Cuando el psiquiatra trata a un médico o a un familiar de un médico, ha de cuidar de que la presencia o ausencia de la cortesía profesional en cuanto al pago de honorarios no interfiera con la relación terapéutica. En cualquier caso, si la cortesía profesional es concedida, el tratante deberá estar dispuesto a que dicha concesión no obre en detrimento de la calidad de los servicios de atención.

Cuando por cualquier razón el psiquiatra refiere a un paciente con otro psiquiatra, deberá dar a éste la información pertinente sobre sus impresiones clínicas y el manejo que ha dado al paciente hasta ese momento.

Cuando el psiquiatra refiere a su paciente con otro médico o con un profesional de la salud mental no médico, deberá hacerlo contando con la seguridad de que el profesionista recomendado tiene total dominio y competencia en el área en que trabaja y que cuenta con el adecuado prestigio y solvencia moral.

Cuando el psiquiatra acepta el papel de supervisor de otro médico o de otro profesionista de la salud mental no médico, deberá ofrecer el tiempo y la atención necesarios que el caso requiera

Deberá evitarse cualquier interacción erótica entre un psiquiatra en funciones de supervisor o maestro y sus estudiantes o supervisados, mientras exista entre ambos el vínculo académico.

Cuando un psiquiatra identifica que la actuación profesional de un colega es o ha sido incompetente, negligente o dolosa de manera comprobada, y que ha puesto en riesgo los intereses del paciente, estará obligado a denunciar los hechos ante el Comité de Ética de la Asociación Psiquiátrica Mexicana.


CAPÍTULO VII. EDUCACIÓN MÉDICA CONTINUA. 

La autoridad profesional del psiquiatra descansa en el conocimiento que tiene sobre su especialidad médica, por lo tanto es su obligación mantenerse actualizado en el avance de la medicina en general y de la psiquiatría en particular, en sus aspectos clínicos, de enseñanza y de investigación.

Como todo médico, el psiquiatra deberá asistir regularmente e integrarse en forma activa, a congresos médicos nacionales e internacionales de su especialidad y del área de su actividad.

El psiquiatra también se actualizará mediante la lectura de revistas científicas y su participación en cursos, seminarios, talleres o círculos de estudio de su área de trabajo.

Los psiquiatras miembros de la Asociación Psiquiátrica Mexicana, tienen el deber moral de colaborar con ésta en programas de difusión, sobre temas de salud mental dirigidos a la comunidad.


CAPÍTULO VIII. RELACIÓN CON PROVEEDORES DE SERVICIOS. 

En la práctica privada, el psiquiatra podrá asociarse con centros de estudios de laboratorio o de gabinete. Siendo éste el caso, deberá tener especial cuidado en justificar la necesidad de los estudios que solicite, en términos de la mejor conveniencia e interés del paciente.

La relación del psiquiatra con representantes de la industria farmacéutica debe ser cordial y de colaboración mutua, ellos presentan sus productos y el psiquiatra se ha de informar acerca de ellos.

El psiquiatra mantendrá relaciones transparentes con la industria farmacéutica. No es admisible que reciba canonjías a cambio de prescripción preferencial de sus productos. La única justificación para la utilización de un fármaco es el beneficio terapéutico que se espera ha de producir en el paciente.

La prescripción de fármacos en todos los casos es decisión del psiquiatra, a menos que existan acuerdos en materia de investigación, los pacientes serán debidamente informados y el programa de investigación cumplirá con los requisitos establecidos en el Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Investigación para la Salud.

Es posible aceptar apoyos económicos de la Industria para actividades académicas del psiquiatra, siempre y cuando tengan el carácter de donativos y preferentemente sean canalizados a través de asociaciones médicas o afines.


CAPÍTULO IX. CUMPLIMIENTO DE LA LEY 

En ninguna circunstancia el psiquiatra ha de participar, o prestar servicios profesionales, en cualquier acción ilícita.

En todo lo relacionado con la disposición de órganos y tejidos el psiquiatra ayudará al paciente a ejercer su derecho de disposición y se abstendrá de asumir cualquier poder de decisión o de influir en sus pacientes en la toma de decisiones.

Cuando el psiquiatra es compelido por una autoridad, judicial o sanitaria, a revelar información confidencial de un paciente, podrá a no ceder a la compulsa, siempre y cuando la aceptación o negativa se encuentren dentro del marco de la legalidad.

Cuando la compulsa de una autoridad, judicial o sanitaria, a revelar información confidencial de un paciente es procedente, el psiquiatra solo revelará la información que es relevante para el caso.

La información médica de un paciente debe ser registrada en el expediente clínico con objetividad y de ningún modo puede ser modificada posteriormente para ocultar errores en los procedimientos médicos y mucho menos para favorecer conductas incorrectas de él, del paciente o de terceros.


APÉNDICE I. DERECHOS GENERALES DEL PACIENTE 

  1. Recibir atención médica adecuada.
  2. Recibir trato digno y respetuoso.
  3. Recibir información suficiente, clara, oportuna y veraz.
  4. Decidir libremente sobre su atención.
  5. Otorgar o no su consentimiento válidamente informado.
  6. Ser tratado con confidencialidad.
  7. Contar con facilidades para obtener una segunda opinión.
  8. Recibir atención médica en caso de urgencia.
  9. Contar con un expediente clínico.
  10. Ser atendido cuando se inconforme por la atención médica recibida.

Si el paciente se encuentra hospitalizado:

  • Ser alojado en un ambiente seguro, higiénico, y humano que garantice una habitación adecuada y alimentación balanceada.
  • Negarse a participar en proyectos de investigación científica.
  • Recibir cuidado y vigilancia de personal calificado.
  • Gozar de permisos terapéuticos por indicación médica.
  • Comunicación libre al exterior, recibir visita familiar por indicación médica.

APÉNDICE II. DERECHOS GENERALES DEL MÉDICO

  1. Ejercer la profesión en forma libre y sin presiones de cualquier naturaleza.
  2. Laborar en instalaciones apropiadas y seguras que garanticen su práctica profesional.
  3. Tener disposición a los recursos que requiere su práctica profesional.
  4. Abstenerse de garantizar resultados en la atención médica.
  5. Recibir trato respetuoso por parte de los pacientes y familiares, así como del personal relacionado con su trabajo profesional.
  6. Tener acceso a educación médica continua y ser considerado en igualdad de oportunidades para su desarrollo profesional.
  7. Tener acceso a las actividades de investigación y docencia en el campo de su profesión.
  8. Asociarse para promover sus intereses profesionales.
  9. Salvaguardar su prestigio profesional.
  10. Percibir remuneración por los servicios prestados.

SUSTENTO JURÍDICO

  • Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
  • Ley General de Salud.
  • Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Prestación de Servicios de Atención Médica.
  • Norma Oficial Mexicana 025.
  • Norma Oficial Mexicana 168.
  • Carta de los Derechos Generales de las y los Médicos de la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (CONAMED).

SOCIOS DISTINGUIDOS DE LA APM

SOCIOS DISTINGUIDOS DE LA ASOCIACIÓN PSIQUIÁTRICA MEXICANA PARTICIPANTES EN LAS DOS REUNIONES DE TRABAJO PARA LA REVISIÓN Y ACTUALIZACIÓN DEL CÓDIGO DEONTOLÓGICO

Dr. Luis Enrique Rivero Almanzor
Presidente

Dr. Jesús del Bosque Garza
Presidente Electo

Dra. Martha Patricia Ontiveros Uribe
Secretaria General

Dr. Alejandro Córdova Castañeda
Tesorero

Dr. Antonio Ábrego Ruiz
Vicepresidente Región Sur

Dr. Ricardo Menéndez Barquín
Vicepresidente Región Noroeste

Dr. Amado Nieto Caraveo
Vicepresidente Región Occidente

Dr. Eduardo Núñez Bernal
Vicepresidente Región Centro

Dr. Sergio Ortiz Sotelo
Vicepresidente Región Noreste

Dr. Enrique Chávez León
Secretario Auxiliar Educación Médica Continua

Dra. Irma Corlay Noriega
Secretaria Auxiliar Actividades Académicas

Dr. Salvador González Gutiérrez
Ex presidente

Dr. Marco Antonio López Butrón
Ex presidente

Dr. Raymundo Macías Avilés
Ex presidente

Dr. Luis Guillermo Ruiz Flores
Ex presidente

Dr. Gilberto Salgado Arteaga
Ex presidente

Dr. Armando Vázquez López-Guerra
Ex presidente

Dr. Manuel Camelo Martínez
Dr. Agustín Guerrero Martínez
Dr. Manuel Isaías López Gómez