La Psiquiatría en nuestro país tiene raíces desde la época prehispánica en la colonia, México se adelantó a otros países en América al fundarse en el Hospital san Hipólito en 1566, en la capital de la Nueva España que junto con el Hospital del Divino Salvador en 1698, funcionaron por más de 350 y 200 años, respectivamente, al tomar bajo su cuidado a los enfermos mentales que deambulaban por las calles o en alojados en las cárceles. En las ciudades de Guadalajara, Monterrey, Orizaba y Mérida se fundaron hospitales y asilos entre 1794 y 1906.

A finales del siglo XIX y principios del XX surgieron instituciones privadas como el sanatorio Rafael Lavista, en 1898 y la Casa de la Salud de San Juan de Dios para enfermos mentales en Zapopan, Jalisco en 1910. En ese año, con motivo de los festejos del Centenario de la independencia el presidente Porfirio Díaz inauguro el Manicomio general de la Castañeda, que albergaría décadas más tarde a más de 3 mil enfermos empleando tratamientos semejantes a los de otros países y acordes con los escasos conocimientos psiquiátricos de la época. Este nosocomio llego a considerarse "semillero" en la formación de psiquiatras mexicanos. En 1930 abrieron sus puertas los sanatorios Ramirez Moreno y Floresta, y en 1942 se fundó el servicio de Psiquiatría del Hospital Español, siete años después se inauguró la Clínica San Rafael, todos ellos sanatorios privados que trataban de subsanar la deficiente atención que otorgaba el Estado; estos y otros sanatorios que ya existían en ciudades como Monterrey, Hermosillo, Guadalajara y Mérida, alquilaban o subrogaban camas para enfermos mentales del IMSS, ISSSTE y PEMEX. Entre 1940 y 1950 se crearon hospitales del sector público y de la seguridad social, así como los primeros esquemas institucionales de atención para problemas de salud mental en la población mexicana en centros de la Secretaria de Salud (Ssa) y en clínicas del IMSS y del ISSSSTE.

Otro hecho relevante fue la creación del departamento de Psicología Medica, Psiquiatría, y Salud Mental en la UNAM; en la década de 1950, con la finalidad de ubicar a la Psiquiatría en el lugar que le corresponde como una rama de la medicina interna y a través de un programa de alto nivel académico, formar especialistas en el área. De aquí han egresado la mayoría de los psiquiatras en México y muchos de otros países en Latinoamérica.

A partir de entonces florecieron en México las escuelas psicoanalíticas y se inició el auge de la psicofarmacología, con el advenimiento de modernos fármacos antipsicóticos, antidepresivos y ansiolíticos, al mismo tiempo que se avanzaba en el conocimiento científico del funcionamiento de la mente, merced a la neurofisiología, genética, neurobioquímica, electroencefalografía y radiología, que dio paso a la imagenología que conocemos hoy. Los tratamientos farmacológicos evitaron o acortaron la estancia hospitalaria de los enfermos mentales, favoreciendo su atención en consulta externa y reemplazando tratamientos de gran ayuda en su momento pero que resultaban agresivos y peligrosos, como los choques insulínicos y la reducción de la terapia electroconvulsiva para indicaciones específicas, la psicocirugía o la inhalación de carbógeno.

Desafortunadamente la rivalidad que se estableció entre las escuelas psicoanalíticas y con psiquiatras organicistas que postulaban diferentes enfoques para el estudio y tratamiento de las enfermedades mentales, retraso el avance de la Psiquiatría en aquella época, por lo que generó confusión, escepticismo y desaliento entre el gremio psiquiátrico, las autoridades sanitarias, los médicos y el público en general. Por otro lado los enfermos mentales en nuestro país no han sido beneficiados mediante los programas de las instituciones de salud, quedando desprotegidos por prejuicios, temor, rechazo e ignorancia; dichos programas no se mantienen a largo plazo, los presupuestos van a la zaga de otro tipo de programas considerados prioritarios. Este problema se ha agravado con el incremento explosivo de la población y las crisis económicas recurrentes que ha sufrido el país. En la búsqueda de la superación y mejoría de la atención de los enfermos mentales, los psiquiatras al igual que otros especialistas médicos, pensaron en agremiarse. En 1937 se creó la Sociedad Mexicana de Neurología y Psiquiatría que agrupa a neurólogos, neurocirujanos, psiquiatras y psicoanalistas; también crearon otras sociedades en el país entre ellas las sicoanalíticas, acorde con las corrientes existentes en esa época (1950). Ante la separación de la Neurología y la Psiquiatría en dos especialidades diferentes, la figura del neuropsiquiatra ya no tenía razón de ser y la psiquiatría carecía de una organización profesional propia e independiente Con esa inquietud, en 1965 un grupo de psiquiatras empezó a planear la posibilidad de asociarse en una institución que permitiera velar por la dignificación de la Psiquiatría y de los profesionales que la practican en el país, contribuir al mejor conocimiento, investigación y adecuado tratamiento de los trastornos mentales al promover el intercambio y difusión de los conocimientos científicos en la materia (plasmados en el artículo tercero de los estatutos).

Para esta época existían en el país de 400 a 500 psiquiatras, muchos de ellos formados en el ejercicio de la práctica de la especialidad a lo largo de los años, otros en el curso de esa especialidad en la UNAM o el extranjero. Fue entonces que un grupo muy propositivo convocó a una reunión para crear la Asociación Psiquiátrica Mexicana, cuya Acta Constitutiva dice así:

En la ciudad de México, DF, el jueves 31 de Marzo de 1966 a las 12:30 horas, en el aula del Pabellón Central del Manicomio General, con la asistencia de 142 psiquiatras, se lleco a cabo la Asamblea Constitutiva de la que se denominara Asociación Psiquiátrica Mexicana, AC.

El presídium estuvo ocupado por el doctor Ramón de la Fuente, en su carácter de Secretario del Comité Organizador, el doctor Guillermo Calderón, miembro de dicho comité, y los doctores Mario Fuentes y Javier Garciadiego, respectivamente director y subdirector de la mencionada institución. Después de una breve exposición de los motivos al comité organizador a promover la fundación de la Asociación Psiquiátrica Mexicana, AC., el doctor De La Fuente procedió a dar lectura al proyecto de estatutos, el cual fue aprobado con algunas modificaciones.

Posteriormente se procedió al nombramiento de la Mesa Directiva para el periodo comprendido entre el mes de abril de ese año y el mes de abril de 1968, habiendo resultado electas las siguientes personas: Presidente: Dr. Ramón de la Fuente, Secretario: Dr. Carlos López Elizondo, Tesorero: Dr. Raymundo Macias, Vocal: Dr. Carlos Tornero, Secretario Auxiliar: Dr. Alejandro Córdova Después se eligió a los representantes del Concejo Nacional conforme a los estatutos. Dicha elección dio los siguientes resultados: Tres representantes de los miembros de la asociación, profesores de la Facultad de Medicina: Dr. Alfonso Millán, Dr. Guillermo Dávila y Dr. Jorge Velasco Alzaga.

Cinco representantes de los miembros de la Asociación que prestan sus servicios en instituciones psiquiátricas dependientes de la SSA: Dr. Guillermo Calderón, Dr. Mario Fuentes, Dr. Javier Garciadiego, Dr. Agustín Caso y Dr. German Raphael.

Tres representantes de las instituciones y servicios del IMSS: Dr. José Luis Patiño, Dr. Francisco Rojas Bustillos y Dr. Mario Reyes. Tres representantes que trabajan en instituciones psiquiátricas privadas: Dr. Manuel Falcón, Dr. José Santamaria y Rafael Follioux.

Terminada la elección de los miembros del Consejo Nacional, se procedió a una reunión con los socios residentes en el interior de la Republica que asistieron a la Asamblea Constitutiva, Allí se decidió posponer en el nombramiento de los consejeros representantes de los socio foráneos con el objeto de ampliar su inscripción. Se dio por terminada la sesión a las 15:00 horas. Así se inició la vida de una institución que a sus 37 años ha cumplido sus objetivos con exactitud, eficiencia y perseverancia, siempre en plan ascendente hasta ser considerada la más importante de su ramo en el país y muy prestigiada en el extranjero.

El primer director de socios activos de enero de 1968 da cuenta de un total de 219 socios, de los cuales 162, radicaban en la Ciudad de México, 16 en Guadalajara, seis en Monterrey, cinco en Puebla, cuatro en Veracruz, y en Hermosillo, tres en San Luis Potosí, Yucatán, Baja California Torreón y Tampico, uno en siete estados más y siete en otros países de Centro y Sudamérica, España y Estados Unidos (uno en cada uno). Para 1986, a 20 años de existencia, la asociación contaba con mil 73 socios. En abril del presente año (2003) existen en el país 2 mil 800 psiquiatras, de los cuales mil 346 están certificados por el Consejo Mexicano de Psiquiatría y 17 de ellos son paidopsiquiatras. Solamente 25 por ciento (336) están recertificados.