En un trabajo de esta naturaleza y con la premura del tiempo es difícil seleccionar cuales son los hechos más relevantes de una asociación tan dinámica como la APM, con actividades fuera y dentro del país, con interacciones de una gran cantidad de instituciones, grupos y personas de diversas disciplinas a lo largo de 37 años. Los siete incisos que se consignan a continuación son producto de apreciaciones personales de quien esto escribe, de comentarios y opiniones del doctor Raymundo Macias y de documentos del doctor Alejandro Díaz, ex presidentes de la asociación, a quienes agradezco su aportación. Ofrezco disculpas de antemano por las omisiones en las que sin duda he incurrido involuntariamente.

Lo mismo sucede en las anécdotas que deben ser innumerables y solo consigno algunas d ellas: La organización y gobierno de la APM ha favorecido una dinámica continua para que se adecue a la época, se modernice y flexibilicé a fin de realizar sus funciones adecuadamente, mediante el cumplimiento de sus estatutos que son revisados cada dos años y modificados de acurdo con las circunstancias en donde la Asamblea General de Socios es la máxima autoridad, los miembros del Comité Ejecutivo son elegidos mediante mecanismos democráticos, lo mismo que los representantes de los Capítulos Regionales, Estatales y Secciones Permanentes, lo que ha favorecido el desarrollo y difusión de la Psiquiatría científica en sus numerosas Reuniones Nacionales y Regionales, permitiendo a nuestros colegas de todo el país un foro y una audiencia para compartir experiencias, actualizar conocimientos y discutir académicamente discrepancias científicas. El doctor Luis Enrique Rivero Almanzor, quien radica y ejerce la especialidad en Guadalajara Jalisco, fue presidente de APM en 2003 y el primero que o radica en la Ciudad de México. El doctor Omar Kawas, tesorero actual, radica en Monterrey, Nuevo León. Esto habla del grado de madurez que ha alcanzado la asociación al favorecer la acción en cargos ejecutivos, a los compañeros de provincia y el enorme interés que ellos muestran al participar activamente en las actividades societarias La revista Psiquiatría, órgano oficial de la asociación, es motivo de orgullo por su calidad científica y su antiguedad, ya que solo ha dejado de editarse una corta temporada por dificultades que fueron superadas oportunamente.

Estar vigente a sus 37 años y haber cumplidos con todos sus objetivos y sus programas con eficiencia y perseverancia, logrando contar entre sus miembros a la mayoría de los psiquiatras que ejercen la especialidad en México, manteniendo un ambiente de camaradería y solidaridad fortalece los lazos de amistad. Puede decirse que a pesar de los grandes acontecimientos que le ha tocado vivir en la segunda mitad del siglo XX y el inicio del actual, michos de ellos difíciles, ha sido capaz de superar algunas crisis a través de la acción de sus miembros, se transformó en desarrollo de los servicios psiquiátricos en los tres niveles de atención en el grado en el que los recursos del país siempre escasos- lo permitieron, impulsando el desarrollo de los servicios psiquiátricos en los hospitales generales y las actividades de atención preventiva a la población llamada "abierta" en el seno de la comunidad, introduciendo técnicas de estudio, tratamiento, y rehabilitación que de manera novedosa fueron dándose en el mundo incorporándolas a nuestra realidad.

Independencia y autosuficiencia económica que ha permitido e cumplimiento de todos sus programas y la adquisición de una sede propia, primero en la colonia Insurgentes Mixcoac en 1989, y luego en su domicilio actual a inicios de los años noventa en un lugar decoroso y funcional, con personal de apoyo administrativo, mobiliario y equipo adecuados.

Durante los años transcurridos deben mencionarse algunos hechos sobresalientes: en octubre de 1971, a cinco años de fundada nuestra asociación fue anfitriona en organización conjunta con la Sociedad Mexicana de Neurología y Psiquiatría- del V Congreso de la Asociación Mundial de Psiquiatría, reconocido por la elevada asistencia de colegas de muchos países, la calidad del programa científico y la brillantez de los festejos que la acompañaron. Con el fin de poner orden y dar validez legal al ejercicio de la especialidad, surgió en el seno de la APM, conjuntamente con la facultad de Medicina y la Academia Nacional de Medicina, la iniciativa para fundar el Consejo Mexicano de Psiquiatría, en Junio de 1972. En mayo de 1975 nuestra asociación organizo y patrocino el VIII Congreso de la Asociación Psiquiátrica de América Latina en Acapulco, Guerrero. Además del logro excepcional por el alto nivel académico que se generó entre los psiquiatras latinoamericanos. En octubre de 1994, la APAL y la APM organizaron en la Ciudad de México el XVIII Congreso Latinoamericano de Psiquiatría, el Comité organizador lo encabezo un ex presidente de APM el doctor Antonio Ruiz Tavel, quien posteriormente ocupo la presidencia de esa asociación latinoamericana. El resultado del congreso fue igualmente exitoso o más que el de 1975. En octubre de 1998 la APM organizo el Simposio Regional de las Américas, conjuntamente con la Asociación Mundial de Psiquiatría y la Reunión México-Centroamericana de la APAL, con idénticos resultados en cuanto al éxito alcanzado y al fortalecimiento de los lazos con organismos internacionales. El cumplimiento puntual de la organización de 8 reuniones nacionales y 10 congresos nacionales de 1968 a septiembre de 2003, todos ellos reconocidos por su organización, asistencia creciente de miembros activos e invitados, la participación de destacados psiquiatras e investigadores nacionales y extranjeros, la calidad de los trabajos científicos presentados a través de conferencias magisteriales, simposios, mesas redondas, platicas con los expertos, exposiciones científicas, carteles incentivos para la investigación científica a través de concursos becas, cursos pre-congreso, etcétera.

También eventos sociales y culturales para reavivar y fortalecer los lazos amistosos entre los socios y sus acompañantes. Estos Eventos nacionales se realizaron la primera vez en la Ciudad de México y a partir de la segunda en los estados de la República Mexicana, en donde hubiera infraestructura para atender a un número creciente de congresistas, favorecer que los capitalinos que eran mayoría, estuvieran todo el tiempo en las reuniones o congresos y principalmente para acercar estos eventos a los socios de provincia y estimular su participación.